Reflexología

Reflexología o terapia zonal es la práctica de estimular puntos sobre los pies, manos, nariz u orejas (llamados zonas de reflejo), basada en la creencia pseudocientífica de que tendría un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo, o de que mejorará la salud general.

La forma más común es la reflexología del pie. El reflexólogo podal aplica presiones sobre el pie de una persona, el cuál presuntamente está dividido en un cierto número de zonas reflejas correspondiendo a todas las partes del cuerpo. Facilita la obtención de energía vital, ayuda a estimular el sistema inmunológico y crea un cuerpo más fuerte y una mente más tranquila.

Según algunos, la reflexología surge hace poco más de 4000 años, en culturas antiguas, hay evidencias que, por ejemplo, pueden encontrarse en los jeroglíficos egipcios.

Se ha observado empíricamente que sus practicantes no son capaces de diagnosticar correctamente los problemas de los pacientes,1 y que la única investigación con resultados positivos para una condición los encontró negativos para otras 11.2 También se ha alegado que los principios en que dice basarse, son absurdos desde el punto de vista del conocimiento firmemente adquirido acerca del funcionamiento del cuerpo. En ausencia de pruebas empíricas de la validez de las pretensiones de la reflexología, y dada su inconsistencia teórica, es considerada por la comunidad médica y científica una pseudociencia.

Tomando como premisa básica que las extremidades inferiores están conectadas con la corteza cerebral, la reflexología utiliza sólo los pies para combatir dolencias y afecciones, eliminar el estrés, calmar la ansiedad y mejorar el estado anímico para incrementar el bienestar.

Se considera una terapia natural que utiliza las más de siete mil terminales nerviosas que poseen las extremidades inferiores para corresponderse con los órganos del cuerpo y permite calmar síntomas de diferentes enfermedades, así como elaborar emociones que pueden interferir en nuestra salud.

Es un técnica que tiene por objetivo estimular las zonas reflejas de los pies que están en comunicación con otras partes del cuerpo a las cuales representan. Los pies constituyen un mapa, mediante los cuales se puede llegar a diferentes órganos internos o externos del organismo.

Durante una sesión de reflexología podal sólo se masajea con las manos durante 20 minutos cada pie, pudiendo utilizar la planta de los mismos o el empeine de éstos para incidir en las terminales nerviosas y actuar por medio de éstas.

La reflexología puede incidir tanto en males físicos como psicológicos y se considera un terapia alternativa y complementaria de otras, como las derivadas de la medicina, la psicología y demás. Por eso, no se puede considerar a esta técnica como un único factor para aliviar patologías, pero sí se ha demostrado efectos positivos en aspectos puntuales como son el dolor de cabeza, de articulaciones, el estreñimiento, angustia, estrés o ansiedad.

Por eso coincido en decir que la utilidad más grande de la reflexología es sobre la salud mental, ya que puede influir grandemente en el alivio del estrés, la reducción de la ansiedad y por consiguiente en el bienestar general.

Si pensamos en frío, todos los masajes corporales son relajantes y todas las partes del cuerpo se encuentran interconectadas, por eso, un momento de reflexología para nosotros es un buen regalo que nos podemos hacer para beneficiar la salud y decirle adiós al estrés.